Two and a Half men y The New Adventures of Old Christine muestran que en el siglo XXI la familia cambió mucho, pero continúa siendo una fuente inagotable de mucha risa.
En los Estados Unidos, las series Two and a Half Men y The New adventures of Old Christine (emitidas aquí por Warner Channel) salen al aire en la red CBS el mismo día, una seguida de la otra, y la razón de eso es obvia, ya que ambas hablan de composiciones familiares diferentes de la tradicional papá, mamá, hijos.
Dice el dictado: la familia que come unida, permanece unida Crédito: Divulgación
En Two and a Half Men vemos una familia compuesta por el tío, papá e hijo y en Old Christine vemos a la mamá, hijo y tío. En la primera, el papá que resolvió quedarse con el hijo, no tiene otra relación fija, mientras la ex-mujer contrajo matrimonio de nuevo. En la otra, es el ex-marido quien logro otra relación con una muchacha mucho más joven mientras la mamá tiene una u otra relación ocasional pero acaba siempre colocando las necesidades de su hijo, y del trabajo, en primer lugar.
Bertha tiene siempre una respuesta lista Crédito: Divulgación
Lo que siempre me pareció loable en Two and a Half Men es que el guión de los episodios siempre consigue llegar, y con clase, a aquella tenue línea que separa una broma sobre el comportamiento femenino de la vulgaridad puramente machista. Y cuando el personaje Charlie (Charlie Sheen) suelta alguna “perlita” machista, la empleada Bertha (Conchata Ferrell) siempre se encarga de poner al muchacho en su debido lugar. Con pocas (y buenas) conversaciones, Bertha acaba siendo la voz de la razón, lo que permite que la serie, inteligentemente, avance sobre lo políticamente incorrecto.
Christine y su amiga Barb. Como dos hermanas Crédito: Divulgación
La misma fórmula se repite en The New adventures Of Old Christine, en donde Barb (Wanda Sykes), la socia y mejor amiga de Christine, siempre se encarga de “redimensionar” a la protagonista y a los otros personajes, sea en las cuestiones profesionales o en las personales.
Por ser comedias en donde hermanos, ya adultos, acaban dividiendo el mismo techo, es obvio que algunas situaciones se repiten en las dos, teniendo como base las pequeñas grandes diferencias que caracteriza al universo masculino y femenino. Es aquí que entra el psicoanalista, uno de los profesionales con los cuales los guionistas americanos más les gustan hacer bromas (después de los abogados).
Charlie en terapia. Sarcasmo gratuito y buen análisis Crédito: Divulgación
En uno de los últimos episodios de Two and a Half Men, Charlie y su hermano Allan (el excelente Jon Cryer, que merecidamente ganó más espacio en esta quinta temporada) se enamoraron de la misma mujer, mayor que ellos. Los dos acaban yendo a la misma analista para oír que esa mujer mayor representa la figura materna que ellos nunca tuvieron.
Christine y Matthew juntos en terapia Crédito: Divulgación
En Old Christine, la protagonista y su hermano Matthew (Hamish Linklater) acaban en la analista por tener una relación que es casi incestuosa. En un acto fallido, Christine acaba llamando de hermano al amante mientras él la llama de mamá.
Evelyn Harper: corazón de mamá y comportamiento de madrastra Crédito: Divulgación
En un contexto dramático, la relación de Charlie y Allan con la mamá (Holland Taylor), sarcástica y manipuladora, haría que el público se indignase y hasta sintiera pena de los dos hermanos, mientras Christine y Matthew podrían generar aquella sensación de incomodidad. Pero en el mundo de las sitcoms, la orden es reír de la desgracia ajena. Es como decían los tipos del Monty Python: mire siempre el lado light de la vida…