Hablando en Serie

Blog de Sandra Brogioni acerca de series de TV

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Archivo para: Mayo 2008

29.05.08

¿Galantería es enfermedad?

Hace un tiempo, luego que la serie House comenzó, comenté con un amigo médico qué, aunque supiera que me atiendo con uno de los mayores genios de la medicina, no sé si me gustaría ser tratada por un médico tan “seco” y antipático como el Dr. Gregory House (Hugh Laurie). La reposta de mi amigo no se hizo esperar: “el médico no tiene que ser simpático tiene que ser buen profesional.”


El Dr. House está siempre atento a los detalles.
Crédito: Divulgación

Después de tantas series que mostraban el día a día de médicos que no solo eran simpáticos sino buenos, y también bonitos, ahí llega un médico que no llama la atención por su belleza, es antipático y encima es viciado en analgésicos. Pero él siempre acierta, y de esta forma nos conquista por la admiración, eso sin contar que la grosería de House con los otros, bien entendida, acaba siendo siempre divertida.

Cuando la segunda temporada llegó a su fin, me cuestioné si la serie tenía fuerza para continuar, porque ella seguía un cierto estándar de repetición y daba para cronometrar el momento de la “epifanía House”, normalmente en los últimos 5 minutos del episodio. Alguien dice o hace alguna cosa, la cámara de un primer plano en el doctor, él hace aquella cara de “¡eureka!” y el paciente finalmente se entera que no va a morir tan temprano.


Métodos poco ortodoxos pero resultados garantizados
Crédito: Divulgación

En la tercera temporada el vicio de House dejó de ser una cosa que nos dejaba indiferentes (¿Está bien tomar muchos analgésicos? Él es médico y sabe lo que está haciendo.) para mostrar como cualquier vicio puede minar amistades sólidas, perjudicar el trabajo y mostrar lo que realmente existe de peor en el ser humano. El final de la temporada, entonces, fue un choque. Eric (Omar Epps), Chase (Jessé Spencer) y Cameron (Jennifer Morrison), los tres bravos escuderos de House, resolvieron abandonar el empleo, dejando a los fan en polvorosa.


El nuevo equipo de House. La número 13 es la preferida.
Crédito: Divulgación

Esta cuarta temporada me probó porqué la huelga de los guionistas fue perfectamente válida. Los tres médicos que habían renunciado, volvieron para el hospital pero ya no ocupan más los cargos que tenían antes, y para completar esas vacantes, el Dr. House se convirtió en una especie de Donald Trump y creó su “El Aprendiz”, convocando a un grupo de médicos qué, a lo largo de los episodios eran despedidos hasta que sobraran los tres que conquistarían el empleo.

Y nosotros, al acompañar ese “show dentro del show” íbamos eligiendo a nuestros preferidos, tanto que la “número 13” (Olívia Wilde), por ejemplo, acabó siendo elegida por los espectadores del canal Universal como la personaje más querida después del propio House. Y como nosotros también adoramos odiar a alguien, Amber (Anne Dudek), la candidata malhumorada llegó para completar esa laguna, aún más ahora que es la novia del Dr. Wilson (Robert Sean Leonard), mejor, y único, amigo de House.


House o Amber. ¿Quién se quedará con Wilson?
Crédito: Divulgación

El episodio de hoy es imperdible por dos motivos: el primero es el duelo que House y Amber traban por la “posesión” de Wilson. Los dos se comportan como una pareja separada que lucha por la guarda del hijo. El otro motivo es el paciente del día: un señor simple y gentil que no se irrita con absolutamente nada. ¡Para House eso solo puede ser un síntoma de una enfermedad grave! Por otro lado, sus colegas llegan a otra conclusión: si ser siempre gentil es una enfermedad, ser siempre antipático también debe serlo. Y resolvió descubrir si de verdad, el comportamiento de House no es carácter, sino síntoma. Langa vida al doctor.

27.05.08

Wisteria Lane ya no es la misma

Cuando la serie Desperate Housewives comenzó, además del misterio en torno de la muerte de la narradora, Mary Alice, había una crítica social deliciosa a la forma de vida en los suburbios americanos. Dentro de cada casa de una callecita aparentemente elegante existía algún problema serio, eso me hacia reír mucho. Las manías de Bree, las pataletas de Susan, la vida caótica de Lynette, dividida entre su familia y el empleo, y las tonterías y traiciones de Gabrielle conquistaron un público cautivo en todo el mundo que quería siempre más, pero el más no llegó.


Bree y Katherine: arrugas del pasado.
Crédito: Divulgación

De allá para acá, la serie perdió cerca de 6 millones de espectadores en los EE.UU., recuperando un millón en esta temporada, que sin duda fue mejor que las dos anteriores, pero aún inferior a la primera. Y desde la segunda temporada, algunas cosas se repiten, como los nuevos habitantes que llegan y salen. En la segunda temporada fue la familia de Betty, que guardaba un secreto en el sótano. En la tercera, fue el tiempo del pedófilo y en esta cuarta, de la pareja gay, que parece bien separado de la trama, y la vuelta de una antigua vecina, Katherine, que, claro, también guarda algún secreto terrible. Por lo menos este personaje está, de cierta forma, más integrada, ya que ella era una vieja conocida de las protagonistas.


Tom y Lynette: desconfianza
Crédito: Divulgación

Tal vez la huelga de los guionistas haya complicado todo, pero algunos episodios mostraron lo inverosímil, como la salida en barco en la que Gabrielle acaba por dispararle a su marido, un político, en alto mar, y hasta el falso embarazo de Bree, esa fue dura de tragar. Lo que me venía siempre a la mente era que ellas estaban intentando “desesperadamente” reconquistar al público por medio de situaciones cada vez más sorprendentes.


Gabrielle y Carlos: sin piedad.
Crédito: Divulgación

Después emitieron el episodio del tornado... Nada mejor que una catástrofe natural para acabar de una vez con personajes que ya no estaban rindiendo más, como el marido de Gabrielle y la amante loca del marido de Katherine. Ah, y aquella fuente horrorosa que la pareja gay había colocado en el jardín... De cualquier manera, los próximos episodios reservan maravillosas sorpresas, principalmente en esta cuarta temporada en la que veremos venganza, sospechas y revelaciones. Y la serie aún merece un voto de confianza. Yo por lo menos voy a seguir viéndola hasta el fin.

26.05.08

A kiss is just a kiss

A pesar de ser el mejor producto en materia de ficción brasileña, paré de ver la novela hace muchos años. Ellas son muy largas, siempre existe aquel periodo en donde no pasa nada, el famoso “hacer tiempo”, sin contar la pésima interpretación de los jóvenes actores y actrices que están solo por su cara bonita y sus cuerpitos. Pero un hecho me llamó la atención con relación a la actual novela de las 9 de Aguinaldo Silva, uno de los mejores autores brasileños, creó dos personajes gays y dijo que habría un beso entre ellos, y la cúpula del canal vetó.


Will & Grace: gays cayendo en el gusto del público.
Crédito: Divulgación

Miren, para gente como yo que prefiere las series americanas, personajes gays y los respectivos besos ya son rutina y en la mayoría de las series siempre hay un personaje gay declarado, o que vive una experiencia homosexual, y eso ya no causa la menor polémica en un país qué, aparentemente, sería mucho más moralista que el nuestro.
 

Homer fue sorprendido...
Crédito: Divulgación

Si no me falla la memoria, la primera vez que vi un personaje gay haciendo parte del elenco fijo de una serie, fue en Melrose Place, en 1995, en una era pre TV por cable en que asistíamos a todo doblado en la TV abierta. El personaje era Matt, representado por Doug Savant (el marido de Lynette de Desperate Housewives). Los productores de la serie, imaginaron que mostrar un beso entre Matt y su novio sería chocante para el público, pero ya era un avance notar que el personaje era muy bien aceptado y que los tabús estaban siendo quebrados.

En 1998, Will & Grace acabó de una vez con cualquier resistencia que aún pudiese existir con relación a personajes gays en la televisión. La serie fue un éxito inmediato y sirvió para acabar con el preconcepto de mucha gente, al mostrar, con muy buen humor, que gays y heterosexuales tienen vidas muy parecidas y que la orientación sexual es solo un detalle. Claro que había quien decía que Will era muy comportado, pero por otro lado, era medio imposible “ser muy expresivo” en el horario central. Eso quedaba para la televisión por cable.


Queer as Folk y The L Word: quebrando barreras
Crédito: Divulgación

En el 2000, la serie Queer as Folk, producción americana del canal por cable Showtime, basada en la homónima inglesa (producida por Channel 4) solo duró dos temporadas, quebró definitivamente todas las barreras al mostrar el cotidiano de un grupo de amigos gays, con escenas no solo de besos calientes sino de casi sexo explícito. En ese mismo año, mientras en la TV por cable mostraba la vida como es, en la TV abierta el primer beso gay fue entre Jack y su novio en la serie teen Dawson’s Creek.


Beso en Dawson's Creek. Serie teen pionera.
Crédito: Divulgación

Ya pasaron ocho años desde entonces, besos entre iguales abundan en la mayoría de las series, y luego de Queer as Folk, en donde había una pareja de mujeres como actrices secundarias, ellas vinieron con todo en The L Word. Claro que personajes lésbicas también aparecen en las series americanas desde hace un buen tiempo, sea en series cómicas como Ellen y Mad about You o dramas como ER. En uno de los últimos episodios de esta temporada de Grey’s Anatomy aparecerá un beso entre dos médicas.


Ugly Betty: humor sin preconcepto
Crédito: Divulgación

Mientras en las series americanas e inglesas personajes gays son retratados de todas las maneras posibles (Están los “del bien”, “del mal”, tristes, graciosos, “no resueltos” o asumidos), lo que prueba que el preconcepto por allá acabó hace mucho tiempo, por aquí estamos como mínimo 10 años atrasados. ¿Alguien conseguiría imaginar una novela brasileña de las 7, por ejemplo, en dónde hubiese un muchacho gay como en Ugly Betty? El sobrino de la protagonista es súper gay y la familia acepta el hecho naturalmente, sin alarde. Por aquí eso tal vez sería prohibido.

Si Aguinaldo Silva consigue vencer el preconcepto aún en esta novela no sé, pero la historia camina hacia adelante y el público en general está más preparado para eso, o sino ¿Cómo explicar que en la parada gay de São Paulo comparecen más de 3 millones de personas?

20.05.08

Un archipiélago de misterios

Nunca, en la historia de las series de TV, un producto causó tanto interés en los espectadores del mundo entero como Lost ( desde el comienzo, aquí en Terra Series). Es solo entrar en el Google para tener una idea del fenómeno: son más de 12 millones de páginas dedicadas a la serie, llegadas desde todos los rincones del mundo.


Nadie está totalmente a salvo en esa isla
Crédito: Divulgación

Ya en la primera temporada, Lost conquistó fan que crearon miles de teorías con relación a los sobrevivientes del vuelo Oceanic 815, teorías que van de lo esotérico a conspiraciones gubernamentales. Algunos fan más radicales son capaces de asistir los episodios cuadro a cuadro, solo para descubrir algún mensaje subliminal y luego enseguida divulgar el descubrimiento en algún forum en internet, esto sea lo que tal vez haga de Lost la serie más interactiva de la historia.

La tercera temporada acabó con uno de los mejores “ganchos” ya creados. Un flash-forward de Jack (Matthew Fox) y Kate (Evangeline Lilly), en suelo americano, diciendo que precisarían volver a la isla, y eso fue solo para dejar a la platea en suspenso, y en polvorosa, por algunos meses, hasta el comienzo de la cuarta temporada que en los EE.UU. acaba este mes.


Viajes en el tiempo y encuentros insólitos
Crédito: Divulgación

Confieso que encontré estos dos primeros episodios de esta 4ª temporada medio flojos con relación a los anteriores, pero a partir del tercero la cosa fue mejorando hasta la gran revelación, en el quinto episodio, sobre y los viajes temporales de Desmond (Henry Ian Cusick) y la tal “teoría de la constante” de Daniel (Jeremy Davis). Y ahora, la propia serie nos manda para el “futuro” y después de vuelta a la isla, y de nuevo al pasado, con sorpresas en cada episodio, tal como la revelación de que Michael (Harold Perrienau Jr.), incógnito, está en el mismo barco qué, supuestamente, vino para rescatar a los sobrevivientes.


Michael traicionó a los amigos y busca reparación
Crédito: Divulgación

Ya sabemos que solo 6 volvieron, algunos murieron, otros se quedaron. De entre los que volvieron, Hurley (Jorge García) fue a parar a un hospital psiquiátrico y recibió extrañas visitas. En el grupo de los “otros”, si es que ese término aún se aplica, Ben es uno de los personajes más complicados que ya vi. Y en este juego, perderse un único episodio significa literalmente perder el hilo del asunto.


Hurley, perseguido por fantasmas y números
Crédito: Divulgación

Lo que más me fascina en todo esto es saber que los creadores de la serie, J.J. Abrams y Damon Lindelof dicen que ya tiene todo listo, hasta el final de la serie, de aquí a dos temporadas, en 2010. Y da para darse cuenta, porque ellos están contándonos la historia por partes, yendo y volviendo. Simplemente dejé de intentar anticiparme a cualquier solución y mucho menos imaginar teorías. Simplemente me coloco frente a la pantalla y dejo que la serie me lleve, esperando sinceramente que en el último episodio el rompe cabeza finalmente se complete y pueda afirmar: ¿Pucha, cómo son geniales estos tipos!

15.05.08

Upper East Side Story

El mes pasado, Gossip Girl ganó una de las tapas de la revista americana New York Magazine con el siguiente título: Best Show Ever (El mejor show de todos los tiempos). Si es o no la mejor serie, está abierta la discusión, pero que es una delicia asistir, no hay duda.


El blog de Gossip Girl. Chusmeríos fuertes todos los días.
Crédito: Divulgación

Josh Schwartz, el creador de la serie, está repitiendo la fórmula de su primer gran éxito, The O.C. donde jóvenes ricos, lindos, intrigas de amor y sexo y frases que difícilmente saldrían de la boca de alguien de entre 15 y 17 años hacen el deleite de los espectadores jóvenes, a los que les gustaría ser como los personajes, y de los mayores que consiguen darse cuenta de la ironía de fondo que existe en cada diálogo. Los propios títulos de los episodios siempre hacen una relación con películas famosas de Hollywood, como por ejemplo, “Víctor/Victrola”, “The Blair Bitch Project”, “Desperately Seeking Serena”, y por ahí va.

Al transferir la acción de la soleada Orange County para Manhattan, parece que todo adquirió un aire más cínico. Un personaje que hace de villano en un episodio, puede aparecer en otro haciendo una buena acción, o también lo contrario. Y no hay comparación entre los ricos de Nueva York y los de California. Claro que como en The O.C., lo que no falta en Nueva York son las fiestas. Episodio por medio, los personajes se encuentran en fiestas black-tie, regadas con champagne y caviar.


Dan y Serena, pareja dentro y fuera de la pantalla.
Crédito: Divulgación

En Gossip Girl, la pareja central está compuesta por Serena (Blake Lively), riquísima y con un pasado nebuloso, que envuelve alcohol y drogas, algo aún no explicado totalmente, y Dan (Penn Badgley), un muchacho con poder adquisitivo menor, que vive con su papá y su hermana en un loft descolado en Brooklin.


Blair y sus amigas. Alta costura para ir al colegio.
Crédito: Divulgación

La mejor amiga de Serena es Blair (Leighton Meester), que se comporta como la reina del secundario de lujo y vive cercada por una corte de patricias aduladoras, que entre un comentario y otro se preguntan si a la noche saldrán usando el “Chanel” o el “ Dulce”. Ellas están siempre en los lugares más de onda, con modelitos de las nuevas colecciones de los estilistas más famosos y actuando como se supone que la niñas ricas y mimadas deben actuar.


Los chismes llegan por el celular.
Crédito: Divulgación

La serie muestra también cómo las nuevas tecnologías dieran un upgrade en el quesito “chisme de escuela”. Los celulares están siempre listos para hacer clic en una foto comprometedora e inmediatamente pasarla para toda la escuela. El boca a boca es cosa del pasado, y hoy todos saben todo al mismo tiempo, y la muchacha chismosa del título se convierte en una especie de entidad, una central de chismes que recibe y los repasa para toda la comunidad inmediatamente.

Josh Schwartz, necesita tomar cuidado para no cometer el mismo error de The O.C. Así como en la serie anterior, en Gossip Girl todo sucede muy rápido y en cada episodio hay algún tipo de revelación bombástica. Estos últimos episodios de la primera temporada están siendo particularmente reveladores. Si continua así, puede ser que falte asunto para las próximas temporadas, pero por ahora es imperdible.